Se nos hace muy raro empezar a contar una historia dando las gracias, pero por aquello de “dad gratis lo que habéis recibido gratis”, no se nos ocurre otra manera de hacerlo. Las gracias se las queremos dar a Mar Castro y a todo el equipo de ICEX; ellos fueron quienes nos abrieron las puertas del Mobile World Congress 2014. Sin ellos, estas líneas formarían parte de una trama de ciencia ficción y no de una historia que, aunque por momentos increíble, no deja de ser real. 

Lo cierto es que la historia de Upplication en el MWC comenzó tarde. El lunes –día en el que se inauguró el congreso- pagamos la novatada: por un fallo de comunicación, pensamos que sólo teníamos que ir a Barcelona el jueves. Durante todo ese primer día en la feria del “4 Years from now”, a la que realmente estábamos invitados desde el lunes hasta el miércoles, hubo un stand con la “U” verde de Upplication sola, sin ningún miembro del equipo allí presente. El pase para el MWC, efectivamente, era sólo válido para el jueves.

En cuanto nos enteramos, pulsamos el botón del pánico, llenamos las mochilas de ilusión (y de cachivaches varios) y nos pusimos en marcha. Carretera y manta durante siete horas para llegar bien de noche a la Ciudad Condal. El recibimiento fue más bien frío: un nuevo despropósito del destino nos obligó a dormir en el coche. Daba igual, estábamos en el epicentro mundial del mundo “mobile”. Aquello no podría con nosotros.

El martes –día del debut- nos vestimos de gala y nos dispusimos a recuperar el tiempo perdido. No habíamos ni instalado el ordenador, la pantalla, las tarjetas y demás cuando ya llegaban hasta nosotros personas de toda índole para preguntar por nuestro negocio. No faltó el típico incrédulo ante el ofertón de “tu app por 4,95 euros”. Lo mejor del compartir con otros miembros del sector es la posibilidad de crear sinergias entre gente que busca crecer sin pisar.

Desde emprendedores hasta empresas de la competencia, pasando por curiosos, interesados y simples visitantes, el pequeño stand de Upplication –compartido con Global Online Devices- pareció transformarse en el ágora del 4yfn. Incluso el Príncipe Felipe se detuvo a escuchar nuestro proyecto. La duda que nos quedó es si la sonrisa que puso ante la invitación que le hicimos para crear la app de la Casa Real por cinco euros era un “me lo pensaré” o un “hablaré con mi padre y ya os decimos”. En cualquier caso, ya saben donde estamos. La foto nos dio varios segundos de casualidad en los informativos de Cuatro y Antena 3, además una doble página en ABC: el logo de Upplication se vio bien por España.

Principe Felipe y Upplication

El miércoles fue el día de transición. El colchón y la ducha cumplieron con su papel de reanimación, pero realmente aquella tercera etapa del “4 Years from now” sirvió más para ir a investigar y a indagar por todos los otros puestos que para recibir a más interesados. No hubo una empresa o ente presente en la Feria de Barcelona que no visitásemos. Al fin y al cabo, también íbamos allí buscando posibles simbiosis con otras startups o empresas.

Y con el jueves llegó el final. Fue el día más relajado porque en el Mobile World Congress no íbamos sino como invitados. Nuestro papel de comercial-vendedor-resolvedor de dudas-escuchador-investigador quedó en un segundo plano ante el maremágnum que era aquello. Miles de personas caminando por ocho pabellones enormes donde las empresas más importantes del mundo buscan brillar más que las demás. Allí Upplication sólo podía ser una sencilla pero inquebrantable bombilla de luz verde que se moviera sin parar. Por supuesto hablamos con mucha gente, sonreímos delante de las cámaras e hicimos toda la publicidad que pudimos, pero también ejercimos de guiris y nos dedicamos a disfrutar de la tecnología más puntera. Pese a nuestra juventud, y sabiendo que el viernes habría que seguir peleando por convertir el sueño de Upplication en una realidad más firme, decidimos no ejercer de “cierrabares” (o, en este caso, cierra-ferias) y nos pusimos al volante a eso del mediodía. Madrid nos recibió ya de noche, pero con tiempo de sobra para descansar.

En el medio de esta historia quedan las cientos de conversaciones mantenidas en todos los idiomas posibles (menos el chino, el cual catalogamos como “idioma imposible”), el reencuentro con amigos, las buenas migas con la gente de ICEX y, sobre todo, un compendio de ideas que nacen del compartir con los demás. No sabemos si de Barcelona volvimos con algún cliente más, pero sí estamos seguros que de allí regresamos con más planes, más confianza y más entusiasmo; tres pilares básicos en toda empresa nueva.

@Upplication

publicado: 5 marzo, 2014 actualizado: 5 marzo, 2014